Se desconoce el origen de estos baños termales de San Gregorio, si bien más de un autor apunta la posibilidad de que, el origen de éstos, fuera en los tiempos de dominación romana de estas tierras. Entre las obras realizarlas en el Balneario hace años, se observaron posibles cimientos que apuntan rasgos de construcción romana en una de las esquinas del actual edificio principal.
En torno a este Balneario de Brozas el paisaje es muy atractivo y característico de estas tierras extremeñas. No faltan zonas de pesca de la tan apreciada tenca a muy poca distancia, lugares estos que también se han convertido en zona de estacionamiento de aves migratorias, cigüeñas negras, blancas y multitud de rapaces como los milanos y otras aves "dueñas" de estas tierras.
Además, junto al edificio principal del Balneario se encuentra la Ermita de San Gregorio, que ha dado durante siglos nombre al centro termal, magníficamente reconstruida y que desde antaño recogía entre sus muros a enfermos que llegaban a "tomar las aguas".
Como ocurre con otros balnearios y fuentes medicinales españoles los Baños de San Gregorio, así se conoció a este Balneario de Brozas durante años, tiene su origen probablemente en época romana. Esta procedencia se deduce en buena parte de los hallazgos que de esa época aparecieron en una de las esquinas de los cimientos del antiguo edificio dedicado a balneario, cuando éste fue ampliado y reformado hace décadas.
A pesar del uso y de la utilidad de las aguas medicinales del Balneario de Brozas en siglos anteriores, el penoso estado de las instalaciones motivaría que fueran arregladas en varias ocasiones, de las cuales es digna de mención la efectuada con el aporte económico de Don Cipriano Cabrera, sacerdote de Brozas que dejaría en su testamento la cantidad de 20.000 reales para la reparación de la Ermita de San Gregorio y la construcción de una casa con baños cubiertos para uso, disfrute y refugio de las personas que se acercaban hasta estas aguas medicinales en busca de salud y cuya fama pasaría incluso de la cercana frontera portuguesa. Posteriores trabajos de adecuación del manantial darían como fruto el aumento del caudal del agua y la separación del agua medicinal para ser bebida y para baños.
Los edificios del Balneario de Brozas no tienen que ver nada con aquellos primitivos que existieron en este mismo lugar, disponiendo desde el año 2000 de unos modernos alojamientos con habitaciones exteriores, restaurante y cafetería, que se suman a las dependencias termales ampliadas considerablemente y equipadas con modernas técnicas; todo ello rodeado de bellos jardines, terrazas exteriores y un entorno característico de estas tierras extremeñas donde predominan las grandes extensiones de encinares y alcornocales, habitadas por rapaces, multitud de cigüeñas y otras aves.
El Balneario de Brozas dispone de baños termales y de oxigenación ubicados en la planta baja del edificio principal, donde también se encuentra la consulta médica, destinándose la planta superior a la aplicación a los pacientes o visitantes, que buscan salud y reposo, de aerosoles sónicos e inhalaciones húmedas, así como parafangos, parafina y presoterapia.
También tiene el Balneario en su planta superior terrazas dedicadas a solarium y descanso de los bañistas, desde las cuales se divisa el bello entorno de la zona, y de otras dependencias destinadas a masajes.
Junto al edificio principal del Balneario de Brozas se encuentra la Ermita de San Gregorio, que ha dado durante siglos nombre al centro termal, magníficamente reconstruida y que desde antaño recogía entre sus muros a enfermos que llegaban a "tomar las aguas".
Destacable es sin duda la elogiable tarea que durante años ha venido realizando el Ayuntamiento de Brozas, en su intento por conseguir un Balneario tan acogedor como el actual, teniendo previsto hacer mejoras en las instalaciones y técnicas termales.
El manantial nace en el interior del Balneario, a escasamente un metro de profundidad, desde donde se conducen sus aguas hasta un aljibe distribuidor de las mismas.
Los análisis químicos de estas aguas apuntan la abundancia en ellas de bicarbonato, sodio, cloruro, calcio, sulfato, magnesio, etc., lo que hace que estas aguas se clasifiquen como sulfídrica fría y bicarbonatada clorurada sódica.