El 19 y 20 de enero la localidad cacereña de Piornal, a caballo entre La Vera y el Jerte, toma un cariz especial para celebrar una de las fiestas más espectaculares y curiosas de Extremadura. No se conoce exactamente el origen de Jarramplas. Se barajan varias teorías, desde mitológicas -las luchas y el castigo que infringió Hércules a Caco-, hasta las ceremonias vistas por los primeros conquistadores de América entre los indios, o la más simple, en la que se habla del personaje como el típico ladrón de ganado que es sometido al castigo y las burlas de los convecinos.
El traje de jarramplas está compuesto por una chaqueta y un pantalón blancos, de los que cuelgan infinidad de cintas multicolores. La máscara es de forma cónica, con dos cuernos laterales y una considerable nariz. Del vértice superior de la máscara cuelga una cola de crin de caballo.
Jarramplas efectúa su primera salida por el pueblo, con máscara y tocando el tamboril, hacia las 12 del mediodía. Los niños, zagales y otros que ya no son ni uno ni otro, comienzan a lanzarle proyectiles vegetales, nabos básicamente. Jarramplas se defiende moviéndose lo que le permiten sus pesadas protecciones y con algún que otro lanzamiento de cachiporras a la muchedumbre. Entre carrera y carrera entra en casas y bares para reponer fuerzas.