A los pies de la Sierra de Gredos encontramos un bonito y carismático lugar llamado Villanueva de la Vera. Localidad bañada por las aguas del río Tietar, conserva un maravilloso conjunto histórico donde la arquitectura típica de la región, a base de adobe madera y granito, constituye una excelente muestra de la vida en la zona.
En Villanueva de la Vera celebran la fiesta de Carnaval de una manera muy particular. La celebración es una auténtica representación tradicional en la que toma parte todo el pueblo. El origen de esta tradición es legendario, son numerosas las versiones sobre la procedencia de Pero Palo.
La fiesta comienza con la “turra”, cabeza de madera que se saca en procesión, ataviada con sombrero y pañuelo el domingo anterior a Carnaval. Son muchos los mozos que intentan hacerse con ella para poder portarla por las calles del pueblo. El sábado se confecciona el muñeco, rito al que sólo pueden asistir unos pocos privilegiados. Esta compuesto por un traje de paño relleno de heno, atravesado de lado a lado por un palo, en su extremo superior se colocará la anteriormente mencionada turra. Una vez finalizado, se le transporta hasta la plaza del pueblo, donde queda expuesto para disfrute de todos. Varias veces al día, Pero Palo es paseado por las calles del pueblo, trayecto durante el cual es increpado continuamente por los vecinos de Villanueva, para el final siempre regresar a su punto de partida, paseos conocidos como “judiás”.
A la mañana siguiente un jinete anuncia que Pero Palo ha sido condenado a muerte. Por la tarde, cuando todo el pueblo se encuentra ataviado con sus mejores trajes regionales, tiene lugar el paseo de los capitanes (capitán y capitana). Acompañando a los capitanes van los calabaceros (quintos del año), quienes rinden pleitesía a la capitana y no dejan acercarse a nadie pidiendo clemencia para Pero Palo. Más tarde la “jura de bandera”, y al anochecer Pero Palo es ajusticiado, primero manteado y más tarde quemado, acto con el que concluyen los Carnavales de Villanueva de la Vera.