Es la mejor colección de la escultura visigoda peninsular. Recoge los vestigios de Mérida durante los siglos IV al VIII como capital de diócesis hispaniarum y como sede metropolitana de la provincia de Lusitania. Es un Museo anejo al Museo Nacional de Arte Romano y su contenido podría enlazar directamente con la última sala de la segunda planta de este último. Aunque el espacio es digno y la disposición museística de las piezas es correcta se hace necesario un inmueble que se constituya definitivamente como el Museo del Arte y la Cultura Visigoda.
El museo está ubicado en la iglesia del Convento de Santa Clara. Inmueble barroco, edificado en la primera mitad del siglo XVII por don López Sánchez de Triana. Se accede por una por una portada adintelada, enmarcada por columnas toscanas sobre plintos, sobre ellas ser apoya el arquitrabe liso y el frontón partido con templete que acoge una hornacina central avenerada.
Es la mejor colección de la escultura visigoda peninsular. Recoge los vestigios de Mérida durante los siglos IV al VIII, como capital de la Diócesis Hispaniarum y como sede metropolitana de la provincia de Lusitania. La colección visigoda de Mérida fue formándose paulatinamente desde el siglo XVI a partir de diversas colecciones de particulares y del interés de ciertos eruditos. Las piezas proceden de diversos lugares de la ciudad y sus alrededores como hallazgos aislados, elementos reutilizados en construcciones posteriores y resultado de excavaciones sistemáticas. Por este último procedimiento arribaron piezas procedentes de excavaciones en la zona de la Alcazaba emeritense, en la localidad de San Pedro de Mérida, en "Casa Herrera" o en Cubillana.
La colección comprende varios grupos: el conjunto constituido por las piezas decoradas procedentes de la estructura arquitectónica de los templos; son pilastras, cimacios, capiteles, dinteles y frisos decorados.
Otro grupo es el catalogable como mobiliario litúrgico: pilastrillas de altar, mesas y pies de altar con caja superior para las reliquias.
El tercer conjunto lo forman los nichos u hornacinas; el cuarto está formado por placas de cancel como elemento del mobiliario litúrgico.
Finalmente, hay otro grupo diverso constituido por una pila bautismal, un fragmento de canalización decorada y algunas inscripciones. En las vitrinas se exhiben piezas de la vida cotidiana y de la muerte de época visigoda.