Lunes 06 de Febrero de 2012
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Monasterio de Guadalupe

La historia de La Puebla de Guadalupe desde el siglo XIV, fecha en la que aparecen las primeras noticias escritas de esta población, está ligada al Santuario de Ntra. Sra. de Guadalupe y su Real Monasterio. La aparición de la imagen de la virgen a finales del S.XIII o, tal vez, en las márgenes del río Guadalupe por el pastor Gil Cordero, motivaría que en el lugar del hallazgo se construyera una pequeña ermita, en la cual colocaron la imagen de la Virgen expuesta y venerada con anterioridad en Roma y Sevilla hasta el año 714, en que sería escondida en estos parajes por unos clérigos que huían de la incomprensión religiosa de los invasores musulmanes.

La imagen recibió el nombre de Guadalupe, que quiere decir "río escondido", y en 1340, el rey Alfonso XI otorga tierras a aquellos vecinos que se habían instalado, tiempo atrás, junto a la ermita. El rey Pedro I, en 1368, concedió a la Puebla de Guadalupe feria franca durante 20 días, en torno a la festividad de la Virgen de Guadalupe. En 1389 el Santuario será encomendado a los Padres Jerónimos para su custodia, que estarían al cargo del mismo hasta 1835.

Tras la desamortización, sin la custodia de orden religiosa alguna y ocasionándose una ruina progresiva del edificio, el Monasterio será dado al cuidado y al culto en el año 1908, a la Orden de los Franciscanos, realizando estos en las décadas siguientes una admirable y continua rehabilitación de todas las dependencias, dando como resultado el hecho de que el Monasterio fuera declarado en 1993 Patrimonio de la Humanidad.

Centro artístico, donde puede admirarse el gótico-mudéjar, el arte de la madera en los retablos y sillería, la serie de Zurbarán, etc. Es un centro museístico en sí mismo y en los diferentes Museos que acoge. Centro de peregrinación de personajes ilustres y de romeros anónimos confundidos en una misma devoción. Centro cultural para estudios de humanidades y música. Centro de investigación médica y farmacéutica. Centro productor de libros miniados, bordados y platería.

El Monasterio de Guadalupe, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, es en su totalidad un Museo, aunque se suelen distinguir varios Museos dentro del santuario. Desde el punto de vista artístico en el Monasterio predomina el estilo mudéjar, aunque tiene importantes elementos góticos, renacentistas y barrocos.

En la arquitectura del Monasterio dejaron su huella arquitectos famosos de épocas diversas: Juan Guas, Anequín Egas, Alfonso de Covarrubias, Nicolás de Vergara, Alonso de San José, Manuel de Larra y Churriguera, etc. Aparte de estos artistas hay que destacar la creación de talleres de trabajo dentro del propio monasterio, especialmente para obras de platería, bordados y miniaturas.

Los Jerónimos durante casi cinco siglos y los Franciscanos durante casi cien años han sido las dos comunidades religiosas que han regido los destinos del Monasterio.

En un recorrido muy somero sobre las principales estancias, lo más antiguo es la parte de las murallas y torres, junto con los restos de la primitiva iglesia mudéjar del siglo XIV. Sobre esta iglesia se levanta la actual que es gótica y data de los años 1389 al 1403. De estas fechas es también el claustro mudéjar, el claustro gótico es del siglo XVI. Entre finales del siglo XVI y finales del siguiente se añaden al conjunto guadalupense nuevas construcciones: la Capilla de las Reliquias, la Sacristía y el Camarín de la Virgen. La última gran construcción del Monasterio es la llamada Iglesia Nueva, erigida en el siglo XVIII.

El Museo de los bordados, está ubicado en el antiguo Refectorio, que es una amplia sala rectangular cubierta con bóveda de cañón, y que fue inaugurado en 1928 por el rey don Alfonso XIII. En vitrinas se disponen más de doscientas piezas; las más antiguas, del siglo XV, son vistosos ornamentos sagrados salidos del taller de bordados guadalupenses: frontales, ternos (casulla, dalmática y tunicela), capillos, capas, etc Baste mencionar algunas piezas, como el Frontal rico, de suntuosa hermosura, bordado por fray Diego de Toledo en el siglo XV y enriquecido dos siglos después con perlas, aljófares y piedras mayores; el Frontal de Enrique IV, con escenas marianas; el Frontal de San Jerónimo, con bordados de fray Francisco de Sigüenza, del siglo XVII; el Frontal de la Pasión, del citado fray Diego de Toledo, armónica combinación de trozos de telas antiguas; la Casulla de los Reyes Católicos, la Casulla del Condestable, ambas del siglo XV; la Capa barroca de fray Cosme de Barcelona; la Capa rica, de Jerónimo Audije de la Fuente, del siglo XVII; el Terno de la Emperatriz, confeccionado en el siglo XVI, obsequio de Isabel de Portugal, esposa de Carlos I; el Terno Rico, obra de Pedro López, uno de los mejores bordadores seglares; el Terno del Tanto Monta, conmemorativo de la toma de Granada, bordado en el siglo XVI, de una capa de brocado, donada por los Reyes Católicos; la Hazaleja del Radix Jesse, atrilera del siglo XV; y por último, una Manga de cruz procesional, obra clásica de Pedro López y su ayudante Cuéllar, del siglo XVI.

El Museo de Pinturas y Esculturas, está situado en la antigua Repostería del Monasterio, que es una estancia rectangular cubierta con artesonado de madera. Desde 1987 se exhibe una colección de los fondos pictóricos y escultóricos del santuario, que va desde el siglo XV al XIX. Entre las esculturas pueden nombrarse varios Cristos en marfil, una Virgen sedente de alabastro atribuida a Egas Cueman; del mismo autor es un grupo en madera policromada compuesto por la Virgen con San Juan y la Magdalena; un Cristo yacente, un Calvario, un Ecce Homo, uan talla en marfil de la Virgen,etc. Entre las pinturas pueden citarse obras atribuidas a Juan de Flandes, Isembrant, tablas de Juan Correa de Vivar, ocho óleos de Zurbarán, dos pinturas sobre cobre de un seguidor de Rubens, un óleo sobre tabla de Goya, y los magníficos grecos provenientes de la Iglesia Parroquial de Talavera La Vieja, fechados en 1592.

El Museo de los libros Miniados, ocupa la antigua Sala Capitular, recientemente remodelada; es una estancia rectangular cubierta con bóvedas de terceletes y parámetros murales con frescos. La colección cantorales consta de 86 libros de grandes dimensiones (73x90 cm), que comprende obras producidas desde finales del siglo XIV y XVI hasta el XVII; existen además 2 Pasionarias del siglo XV y el denominado "Libro de las horas del Prior" del siglo XVI.  Son volúmenes en pergamino, con sólida encuadernación de tabla forrada de cuero estampado y fortalecidas con broches y guarniciones de bronce, exponente de la intensa actividad del "Scriptorium" guadalupense y reflejo de los estilos artísticos desde el gótico de raíz flamenca e italiana hasta el barroco, sin que falten motivos decorativos de procedencia islámica.

Sin la calificación de Museos hay otros espacios en Guadalupe que pueden considerarse como tales. Así, en la planta inferior del Claustro Mudéjar se dispone una colección de 29 lienzos pintados por fray Juan de Santa María en la segunda mitad del siglo XVII.  La Sacristía es un verdadero Museo dentro  de la totalidad museística de Guadalupe. En este espacio del siglo XVII, decorado con pinturas murales de Manuel Ruíz y fray Juan de la Peña, dejó Francisco de Zurbarán algunas de sus más famosas obras. Los ocho grandes cuadros representando las virtudes de los jerónimos, la famosa "Apoteosis de San Jerónimo" de la capilla aneja, los tres lienzos de Juan Carreño de Miranda en la antesacristía son suficientes para considerar esta estancia como otro Museo.

En el Camarín de la Virgen, obra barroca de Francisco Rodríguez, pueden contemplarse, además de la talla trecentista de la Virgen, los lienzos de Lucas Jordán, las tallas de las "Mujeres fuertes" de la Biblia, la pintura mural del sevillano Pedro José de Uceda y los pequeños cuadros de la escalera.

El Relicario es un octógono copulado de finales del siglo XVI;expone más de cincuenta relicarios, espejos de cristal de roca, la famosa "Arqueta de los Esmaltes", piezas de orfebrería y los "tres mantos ricos" de la Virgen.

 
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