Lunes 06 de Febrero de 2012
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Ruta de la Caza

Cada pueblo extremeño tiene sus recetas de caza. La ruta escogida hace un recorrido por aquellos lugares donde se practica esta cocina; cocina unida a nuestra tradición, a nuestra forma de ser, a la esencia más definitoria de nuestra historia como pueblo. Cocina de profundas raíces, de carnes salvajes con sabor a naturaleza y a libertad.

La Cocina de Caza es una cocina espontánea, pues es de aprovechar lo que hay en ese día volando o corriendo por la dehesa extremeña. Durante varios días del año este plato era la única fuente de alimentos, de aquí la necesidad de intentar mil guisos diferentes con las piezas de caza: paloma, conejo, perdiz, etc…

Hasta hace poco fue una cocina privilegiada pero desde que comenzó la explotación industrial de la caza y la desaparición de ésta por abusos, sea convertido en una comida de privilegiados. De todas maneras es una comida con tradición.

En Badajoz, hay múltiples recetas, por ejemplo en Alburquerque podemos encontrar pierna de jabalí al horno, o croquetas de perdiz; en San Vicente de Alcántara, el pollo en salsa con almendras; en Alconchel, las perdices con coles;  en La Codosera el conejo a la cazadora y en Olivenza su frite de guarrino.

La zona a recorrer en esta ruta se encuentra situada en la frontera con el país vecino, Portugal, y se extiende desde las meridionales tierras lindantes también con Huelva, hasta las Sierras de Alburquerque y San Pedro, pasando por los llanos de Olivenza.

En esta ruta visitaremos una serie de poblaciones que desde hace siglos comparten un medio natural común a ambos lados de la frontera entre España y Portugal: empezaremos por

1.-Badajoz, donde podremos admirar su Alcazaba Árabes, el Palacio de los Duques de Feria, (El Palacio está situado intramuros de la Alcazaba musulmana, residencia durante el siglo XVI de Lorenzo Suárez de Figueroa, duque de Feria o de la Roca, por quien fue edificado, al ser éste regidor de la ciudad), La Catedral, Puerta Pilar, su Torre de Espantaperros, las iglesias de San Andrés, de la Concepción, de la soledad, su Museo Provincial, el Puente Real, etc…

2.-Alconchel con su puente Medieval y el Castillo de Miraflores

3.- Olivenza, donde se encuentra su Museo Etnográfico, el Hospital o Casa de Misericordia, La Iglesia de Santa María Magdalena, el Palacio de los Duques de Cadaval, el convento de las Clarisas, la fortaleza de los Baluartes, sus Puertas Reales, su Ciudadela, que el rey Don Dinís, a principios del siglo XIV, reconstruiría sobre los restos de la que fuera primitiva fortificación templaria, realizándose estas obras bajo la dirección de Pedro Lorenzo de Rego, según consta en una lápida con fecha de 1306. Esta primitiva ciudadela disponía de cuatro puertas, formada cada una de ellas por dos cubos y arco apuntado realizados estos en mampostería de piedra y conservándose actualmente dos de ellas en buen estado, la conocida como de San José o Alconchel y la de los Ángeles o el Espíritu Santo; las otras dos recibían los nombres de San Sebastián y Gracia.  Este primitivo recinto constaba de un total de catorce torres, con muros de tres metros de ancho y una altura de doce, teniendo forma rectangular, dividida por dos ejes perpendiculares que desembocaban en las cuatro puertas. Dentro de esta ciudadela se halla el Alcázar, que mandó construir el rey Alfonso IV en 1334, conocido hoy popularmente como "el castillo" y que, en 1488, se vería ampliado y magnificado gracias a la construcción, por orden de Don Juan II de Portugal, de la Torre del Homenaje. La Torre, que se puede visitar, y desde la cual hay unas interesantes vistas panorámicas de Olivenza es la más alta de todas las existentes en la frontera medieval trazada entre los reinos de Castilla y Portugal, con 37 metros de altura; tiene también 17 rampas para llegar a su terraza, un foso inundable, único en Extremadura que rodeaba el edificio militar, actualmente recuperado y, sobre éste, una importante barbacana.

4.- La Codosera, con su Castillo y su Ermita de Ntra. Sra. de Chandavilla.

5.- Valencia de Alcántara, en esta localidad cacereña, podremos visitar su mayor atractivo: los Dólmenes, actualmente se tienen catalogados en torno al medio centenar, son de granito, aunque algunos están construidos en pizarra y pertenecen a los períodos Neolítico y Calcolítico, en estos dólmenes se han hallado adornos, ídolos y puntas de flechas y lanzas; podremos pasear por su Plaza Mayor y recorrer su barrio Gótico-Judío, visitar su castillo del siglo XIII, ir a la Sinagoga, y visitar la Iglesia de Ntra. Sra. de Rocamador, el Puente de Piedra, su acueducto, la Fuente de Monroy, el convento de Santa Clara y la Ermita de los Remedios, entre otros diversos monumentos.

6.- Las localidades del Villanueva del Fresno y  Cheles.

7.- Albuquerque, con su Castillo de Luna, localizado en la altura más elevada de su localidad, construido a principios del siglo XIV, donde en su interior se encuentra la Torre del Homenaje; visitaremos además la Iglesia Santa María del Mercado y la de Santa María del Castillo.

8.- San Vicente de Alcántara, con sus Dólmenes y Castillo de Piedrabuena.

Uno de los platos más típicos de la Caza es el de las “Perdices al modo de Alcántara”.

ELABORACION: Se vacían las perdices, que deben ser tiernas. Perfectamente limpias, se rellenan con las trufas en pedazos grandes y cocidas en un poco de vino de Oporto previamente, y todo el hepagrás natural, se sazonan con sal y pimienta blanca. Se arman, dándole buena forma, y se ponen a macerar dos días cubiertas con vino de porto y las hierbas aromáticas. El tercer día, se sacan del adobo y se fríen -a fuego vivo- con la manteca del cerdo, en una cacerola. Cuando están doradas, se dejan cocer en la misma grasa añadiéndole el caldo del adobo anterior. Una vez tiernas y en su punto, se apartan. Se sirven tal y como quedan terminadas, puestas enteras en fuentes ovaladas de barro vidriado, cubiertas con el jugo de cocer.

 

 
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