En Extremadura podremos encontrar diferentes tipos de quesos, según su denominación:
1.- Ruta del Queso D.O. La Serena 2.- Queso D.O. Torta del Casar 3.- Queso D.O. Queso Ibores
1.- Ruta del Queso D.O. La Serena.- Con un extensión de 300.000 hectáreas, esta comarca se localizar en el noroeste de Badajoz, se caracteriza por su paisaje, por tener una suave orografía y una ausencia casi total de árboles. Su climatología y las condiciones naturales, convierten esta comarca en una zona ideal para el pastoreo de ganado ovino. Desde la Edad Media se conoce ya el queso en esta comarca, al principio era una subsistencia alimentaría, pero con el paso del tiempo los hombres de la Serena comenzaron a orientar sus esfuerzos a la producción del queso, pasando así a ser una de las principales fuentes de ingreso.
En esta comarca natural, suelen pastar alrededor de 400.000 cabezas de ganado ovino, permitiendo de esta manera una producción de 2.000.000 de kilos de queso en un año.Para la obtención del queso se empieza con el ordeño, después se le añade a la leche un coagulante natural obtenido de los pistilos del cardo silvestre, denominado “yerbacuajo”, este proceso solo se realiza actualmente en esta comarca; se obtiene posteriormente la cuajada, blanda, pero compacta, es el momento de verterla sobre unos moldes de esparto, para desuerarlo, esto lleva consigo también el hacer una labor de manipulado, cinchado, volteado, descinchado, salado, etc… que darán un aspecto y consistencia de queso; hecho todo esto se depositan en unas baldas de madera, donde permanecerán hasta su maduración.El queso de la Serena, consiguió mediante la Orden de 29 de abril de 1992 de la Conserjería de Agricultura y Comercio de la Junta de Extremadura, su Denominación de Origen “Queso de la Serena”.
Podremos visitar las localidades de Benquerencia de la Serena; Cabeza del Buey, visitando sus casas solariegas, como la Casa de la Audiencia, la de los Valdivia Rol, su iglesia de Ntra. Sra. de la Armentera; Campanario; Campanario; Castuera, visitaremos la ermita de San Juan, el hospital de Caridad, el dintel de la Casa de las Sirenas; El Risco; Garlitos, La Coronada; Monterrubio de la Serena; Peñalsordo, donde existe un un Vía Crucis conformado por catorce cruces levantadas sobre cuerpos de mampostería encalados y que forman un bello conjunto, hoy hermoseado con ayuda de los fondos europeos. Estas cruces fueron reformadas en 1537 gracias a la aportación de trescientos maravedíes, provenientes de la multa impuesta a tres vecinos por tocar las campanas sin el debido permiso.
2.- Queso D.O. Torta del Casar.- La subzona de los llanos de Cáceres y Montanchez se caracteriza por una definida vocación ganadera de ovino, que aprovecha los pastos de un área semiesteparia con un alto valor nutritivo. Es imposible imaginar los Llanos de Cáceres sin la nube de polvo que levantan los rebaños de merinas en sus traslados, de pasto a pasto, por la cañada y numerosos cordeles de la Vía de la Plata. La Zona incluye aproximadamente 400.000 hectáreas. Cuenta con una planicie semiesteparia con elevaciones ocasionales; limitada por el río Tajo al norte y por la sierra de San Pedro al Sur.
Se necesitan casi 20 ovejas para obtener entre casi 6 litros de leche, que son los necesarios para elaborar un kilo de queso. El ordeño se realiza dos veces al día: mañana y tarde. Con la leche obtenida se transporta en caminos cisternas a las queserías, aquí se separa el suero de la leche, y se espera que haba el cuajo, y se pasa al proceso de moldes, realizando el prensado, pasando a la elaboración del salado y se pasa a al proceso de maduración en cámaras especificas.
En esta comarca, visitaremos las localidades del Casar; tomamos la carretera N-630 hasta Cáceres. Es villa amurallada por los Almohades, en el S. XII, en la que se diseminan palacios, iglesias y casonas de los S. XV y XVI. Su conjunto monumental ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Siguiendo el recorrido, tomamos la carretera EX-206 hasta Torreorgaz, villa agrícola y ganadera. Aquí es posible encontrar toda una pléyade de aves esteparias protegidas como gangas, sisones, aguiluchos cenizos y avutardas. Hay que acercarse también a la Ermita de Ntra. Sra. del Salor con interesantes pinturas murales al fresco del S. XVI.
Mas al sur la carretera nos lleva hacia Valdefuentes, que guarda en su casco urbano el que fuera Convento de San Agustín, del S. XVIII y que sería conocido popularmente en su tiempo como el Pequeño Escorial. Y desde ahí hasta Montánchez, el balcón de Extremadura. Esta localidad es conocida por su castillo Árabe y cristiano, bastión estratégico entre el Tajo y el Guadiana, en tiempos de la reconquista. De aquí parten multitud de rutas que proporcionan al viajero los más ricos matices del paisaje. Si continuamos dirección a Miajadas, pasaremos por el encajonamiento que forma los picos más elevados del macizo serrano Montánchez y Cancho Blanco.
Descendemos el camino hacia Almoharín, famosa no sólo por sus quesos sino también por su producción de higos. La carretera termina en la Autovía de Extremadura, en la localidad de Miajadas.
3.- Queso D.O. Queso Ibores.- La ruta que ofrecemos a continuación tiene como eje fundamental el queso de cabra, quesos austeros y francos, frutos de una economía pobre y a veces marginal, que conserva toda la espontaneidad de la flora silvestre y del aire libre.
Esta ruta gastronómica está enmarcada en la comarca de la Sierra de los Ibores, cuyos quesos son los más reconocidos y están protegidos por una denominación de calidad que garantiza su fiabilidad y comercialización.
El queso es un producto cuyos orígenes, tanto en su elaboración como en su comercialización, son ancestrales. El Queso Ibores, tal y como lo conocemos hoy, se produce en la zona de ámbito de esta Denominación de Origen Protegida desde tiempos remotos. No obstante, hay constancia de su comercialización los jueves de cada semana en Trujillo, desde el 14 de Julio de 1.465, fecha en la que le fue concedido a esta ciudad por Enrique IV de Castilla, el privilegio de celebrar un mercado franco, exento de alcabalas sobre hortalizas, cereales, ganados y sus derivados (carne, leche, queso). En esta localidad todavía se conserva el nombre de una de sus calles como “Calle de los Cabreros”, por la que solían transitar ganaderos y ganado, como paso obligado para acudir al mercado semanal.
El queso Ibores ve reconocido su prestigio en abril de 1.994, con fecha en que la Consejería de Agricultura, Comercio e Industrias Agrarias de la Junta de Extremadura le concedió la Denominación de Origen y, en Abril de 1997, fue ratificado su Reglamento por la misma Consejería.
La Denominación de Origen Protegida "Queso Ibores", abarca actualmente 35 términos municipales de las comarcas de Trujillo, Villuercas, La Jara e Ibores y tanto las ganaderías como las queserías deben estar dentro de dicho ámbito de acción. Tiene actualmente inscritas más de 28.000 cabras, de las razas Verata, Retinta y sus cruces, procedentes de 150 ganaderías, y 7 queserías; que le dan una potencialidad de producir más de 5.500.000 litros de leche y más de 800.000 Kg. de queso.
En esta ruta encontraremos localidades en cuyos pastizales y monte bajo suelen pastar las cabras autóctonas retintas y veratas, empezaremos por Mesas de Ibor, con su Iglesia Parroquial de San Benito Abad; Cañamero y sus pinturas Rupestres; Castañar de Ibor, donde visitaremos la Gruta de la Cruz, y la Iglesia de San Benito, del siglo XVI; Guadalupe, visitaremos la Hospedería del Real Monasterio, actualmente ocupa parte del llamado "Pabellón de la Enfermería Nueva" de principios del S. XVI, realizado exteriormente en mampostería y sillarejo, con torreones cilíndricos rematados por chapitel cubierto por bellas tejas policromadas de cerámica vidriada. En el patio gótico, con influencias mudéjares, que es utilizado por la Hospedería del Monasterio, sobresalen sus bellas arquerías de tres pisos, siendo la parte inferior de arcos de traza preclásica y las del superior de estilo gótico. El comedor es obra del arquitecto Rafael Moneo, el Real Monasterio de Guadalupe, debido a las sucesivas ampliaciones a las que se ha visto sometido, es de trazado irregular, utilizándose en su construcción preferentemente la mampostería y el ladrillo. En su conjunto, el Monasterio da el aspecto de fortaleza, donde incluso se pueden observar torres almenadas y murallas. Recordamos que desde 1389, por privilegio otorgado por el rey Juan I, una vez alzada la Iglesia del Santuario en el Monasterio, se entregó éste a la Orden Jerónima, cuyo primer Prior fue el Padre Yáñez. El proceso constructivo del Monasterio por parte de los Jerónimos, durará desde el S. XIV hasta el S. XVIII. Sobresale la edificación en este período del claustro mudéjar o de los Milagros, entre 1389 y 1405, situándose en torno a él dormitorios, el refectorio, bodegas y otras dependencias propias del Monasterio. El claustro, de forma rectangular, cuenta con dos cuerpos de arquería a cada lado. Cada galería está formada por arcos túmidos encuadrados en alfiz, que se apoyan en pilares de base cuadrada con curiosas y originales aristas en chaflán. En el centro del patio de este claustro se erige un bello templete mudéjar, único en su estilo, construido en 1405 por Fray Juan de Sevilla. Llama la atención, dentro de este claustro, la Glorieta o Lavatorio cubierto con bóveda de crucería y con una solería realizada con alicatado mudéjar. En los muros del claustro se expone una interesante colección de lienzos, que nos hablan de los innumerables milagros en los que la Virgen ha intervenido durante siglos. Realizado por Egas Cueman entre 1458 y 1460, destaca el sepulcro de Fray Gonzalo de Illescas, Prior del Monasterio y que fue Obispo de Córdoba. Cerca se encuentra también, en la vecina Capilla de San Gregorio, el enterramiento y sepulcro de Don Juan Serrano último Prior secular de Guadalupe, de 1403. El que fuera antiguo refectorio del Monasterio de los Jerónimos está ocupado hoy por el Museo de Bordados, lugar donde se guardan más de doscientas piezas realizadas en el propio taller del Monasterio (frontales, casullas, dalmática...). Este Museo fue inaugurado en 1928 por el rey Alfonso XIII. La antigua Sala Capitular es el lugar donde se encuentra el Museo de Miniados, considerado uno de los mejores del mundo, donde se exponen magníficamente cantorales de grandes dimensiones de los siglos XIV al XVIII y otras muestras de la intensa actividad del "Scriptorium" guadalupense, sobresaliendo el denominado "Libro de las horas del Prior" del S. XVI. Situado en la antigua repostería del Monasterio se encuentra el Museo de Esculturas y Pinturas; en él se exhibe una interesante colección de los fondos escultóricos y pictóricos del Monasterio, que va desde el S. XV al S. XIX, con obras de Juan de Flandes, Zurbarán, Isebrant, Goya y, e
n lugar destacado, tres lienzos del Greco, que proceden de Talavera la Vieja. Hay también otros espacios museísticos dentro del Monasterio, entre los cuales sobresale la Sacristía, construida en el S. XVII, con pinturas murales de la Peña y Manuel Ruíz. Aunque sin duda, lo que más atrae al visitante es poder contemplar algunas de las obras realizadas por el célebre pintor extremeño de Fuente de Cantos, Francisco de Zurbarán que representan las virtudes de los Padres Jerónimos. Sobresale la denominada "Apoteosis de San Jerónimo", situado en la Capilla, al fondo de la Sacristía. En el Relicario se exponen medio centenar de reliquias y la famosa "Arqueta de los Esmaltes", los "Mantos Ricos" de la Virgen... En el Coro de la Iglesia podemos contemplar una magnífica sillería realizada bajo la dirección de Manuel de Lara y Churriguera, siendo los relieves de la sillería alta obra de Alejandro Carnicero, realizados a mitad del S. XVIII. Sobre esta sillería y en la bóveda del Coro podemos observar unas magníficas pinturas murales, atribuidas al que fuera pintor de Cámara de Isabel La Católica, Juan de Flandes. A final del S. XVII y realizadas por el maestro Francisco Rodríguez Romero, se realizaron las obras de construcción del Camarín de la Virgen, obra barroca y de planta central en forma de octógono, con una bella decoración de esculturas barrocas de las "Ocho Mujeres Fuertes" del Antiguo Testamento y pinturas marianas de Luca Giordano. En dicho Camarín se puede contemplar la bella imagen de la Patrona de la Hispanidad. La Iglesia del Monasterio es una construcción gótica, levantada sobre la planta de la primitiva mudéjar, con tres naves en la cual la central es más alta y más ancha, siendo la cubierta de las naves de bóveda de crucería. Su interior posee numerosas piezas de arte, la ya mencionada talla protogótica de finales del S. XII o principios del XIII de Ntra. Sra. de Guadalupe, expuesta en el retablo mayor barroco clasicista de principios del S. XVII y cuyo Sagrario fue el escritorio de Felipe II, donándolo en 1569. La reja de hierro forjado, de estilo gótico renacentista, es obra de Fray Francisco de Salamanca y Fray Juan de Ávila, fechada entre los años 1510 y 1514. En la Capilla de Santa Ana se encuentra el sepulcro de D. Alfonso de Velasco y su esposa Dª Isabel de Cuadros, en posición orante, obra gótica hispano flamenca de finales del S. XV, de Anequín Egas. En el exterior destaca la fachada principal, con bellos rosetones realizados con ladrillos aplantillados, que combinan magistralmente con lazos mudéjares y tracería gótica, y las puertas. Tampoco deberemos de dejar de visitar el Palacio Granja de Mirabel, desde hace siglos, está relacionado con el Real Monasterio de Guadalupe, al que perteneció y que está situado entre los valles del Infierno y Valdegracia, a muy pocos kilómetros de la Puebla de Guadalupe. Consta de un edificio de una sola planta, en el cual destacan sus atractivos patios, terrazas, galería y jardín, donde se reflejan las influencias del arte mudéjar. En él descansaron los Reyes Católicos y sus hijos, por lo cual se produjeron importantes reformas en el edificio, coordinadas por los Padres Jeónimos. De 1515 data la capilla de la Magdalena, de planta rectangular, con presbiterio cuadrado y arco toral apuntado.